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Bibliografía
Biografía
Trovas de Masío el de Hayuela
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Indalecio Zaballa, conocido como Masío el de la Hayuela representa la figura del trovador de la Montaña. Pasó por innumerables dificultades, como muchos de su época, lo que le llevó a desempeñar todo tipo de oficios. De niño, como él mismo ha reconocido, no asistió a la escuela, su tiempo lo tenía ocupado en guardar vacas por la sierra, por el coteruco de Hoya Hundida en el valle de Odías. Vivía en un pueblo de pastores hasta que se empezaron a explotar las minas de calamina, blenda y plomo. En 1931 cerraron la mayoría de las explotaciones y como dice él ... el noventa y nueve por ciento tuvimos que echar el saco al hombro y a mangar sabe Dios. Tocó el tambor durante muchos años con el pitero Maximiliano Echevarría por todas las romerías de la zona. Muchos años después aprenderá a tocar la flauta en sus soledades inmensas, flauta que le regaló su hijo y que había encontrado en el monte un día que iba de caza. Aunque su principal oficio fue el de ganadero y el cuidado del campo, se evadía creando trovas, a algo mejor que este trabajo bruto que he tenido en mi vida, aunque con humildad añade pero sin la suerte de saber recitar, porque hay miles de poetas y pocos recitadores pocos, como aquel González Marín. La influencia que en él tuvo el poeta Jesús Cancio le llevó a introducirse en el mundo de la trova. Desgraciadamente las responsabilidad familiares no le han dejado dedicarse a la trova todo lo que todos hubieran deseado. Como dijo él mismo a Manuel Garrido Palacios: ...mi vida ha sido muy esclava, ahora que estoy jubilado y más libre, en los ratos que ando segando o sembrando patatas invento romances. Casado con la inseparable Angelita, objeto de muchas de sus trovas ... del plato exquisito de ese paraíso natural de la mujer, porque yo las quiero muchísimo, y a veces iba uno y decía ella que no le diera un beso ni la tocara, porque yo siempre fui pequeñito, feo, y la mujer busca lo fino y elegante, y si es posible con dinero, que todo en la vida es necesario ya así un día, cabreao en el baile con un niña que presumía, le digo:
O como aquella que le cantó una noche cuando, como cuenta él, quieres creer que me marcho para Canales a las tres de la mañana y cuando vine me había cerrado la puerta, y claro, como para el ladrón de casa hay mala cerradura, cojo una escalera, abro el ventanuco, subo, entro por el desván, bajo a la habitación y me metí bajo las mantas, pero se me escapó el pie derecho y la rocé un poco y se despertó Angelita y me llamó de todo; yo le canté:
En 1990, Jesús García Preciados escribiría el libro titulado Masío, el de la Hayuela, trovador de Cantabria, donde recopila textos contados por el trovador y que nació fruto de las charlas que el autor tuvo con Masío en su casa. Transmite las vivencias de uno de los hombres más peculiares que ha dado Cantabria. El periodista y locutor, Jesús Garcia Preciados escribió de Masio: A Masio no es sólo oírle, ni leerle, hay que verle también, es un hombre de escena, con un genial instinto innato de las tablas que en tantas fiestas y romerías ha puesto de manifiesto cuando se le ocurre tirar la boina al suelo, y bailando unos pasos de jota, ponía a todo el público en pie. Su palabra era de sabor lento, cadencioso, como de romance viejo, con ese tono, con ese ritmo, como de rodar pausado de carro que ha andado mucho camino... En Junio del 2001, Gráficas Imgraft publicó el libro Carácter Montañés, una recopilación de relatos, trovas y anécdotas de Pedro Madrid, el trovador Masio el de la Hayuela y el periodista Antonio Bartolomé. En el libro están recogidos, íntegramente, textos de los citados autores publicados en las décadas de los años 80 y 90, que ya estaban totalmente agotados. Hago romances porque me fijo en los hechos reales. Cuando parió la vaca seis terneros, así, uno detrás de otro, yo trabajaba en la tejera con un carretillo cargando camiones y un picachón en la barriga, y le saqué una copla a los becerrucos y al dueño, Antonio Herrero, compadre y amigo mío:
Su hijo, Cachimbo,
mantiene la tradición del padre y se le puede escuchar, como ocurrió en mayo
de 2006, durante la presentación de la Memoria de Actividades organizado por
la Federación Cántabra de Bolos, el conocido romance de Jesús Cancio sobre el
duelo entre dos de los grandes jugadores de bolos, Ico Mallavía y el Zurdo de
Bielva en la Llama de Torrelavega. Masío ya
no está, pero nos quedan algunas de sus trovas, no todas porque él las sabe
de memoria y ...cuando las recito viene gente a pedírmelas pero no tienen
paciencia para copiarlas, se cansan, me canso. Además, a veces las saco
conforme las digo, sin haberlas terminado de meter en el coco. Y quiero
tener la agradable sensación de que también nos queda su caracter, su
vitalidad, su forma de enfrentarse a la vida, en los miles de paisanos suyos
de la Montaña que en las plazas, en la bolera o en los barucos, transmiten su
saber de forma parecida... pero en prosa. |
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Bibliografía |
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Masio, el de La Hayuela, trovador de Cantabria
(1909-1992) Jesús García Preciados. Edición de 500 ejemplares |
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