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Este gallego de Santiago de Compostela terminaría siendo un cántabro más
que desarrolló un enorme trabajo en el área de la arqueología en Santander
a lo largo de más de medio siglo. Se puede decir que es el heredero
natural de prehistoriadores como el cántabro Hermilio
Alcalde del Río
(1866-1947) y del sacerdote vasco Lorenzo Sierra (1872-1947) que se
habían dedicado hasta entonces a estudiar las cuevas de la región
cantábrica. Estudió
originalmente la carrera eclesiástica como salesiano aunque luego, en 1913,
se secularizó en el obispado de Burgo de Osma. Pero además se formó en
Ciencias Naturales, en las que llegó a doctorarse por la Universidad de
Madrid. Además de conocido arqueólogo en el ámbito local santanderino, era
también virtuoso músico y políglota, y escribió algunas novelas históricas
sobre escenarios prehistóricos y protohistóricos. A su llegada a Santander le fue encomendada la dirección del
nuevo Colegio Salesiano, que se encontraba aún en construcción. Sus
estudios y su carácter inquieto le hacen empezar a investigar con
ansiedad las docenas de cuevas que existen en Cantabria. Como dato
curioso, Benito
Madariaga nos descubre que su afición le hace convertirse
en guía de la Familia Real a la que acompañaba en las excursiones
a las cuevas de Altamira, El Castillo, Cullalvera y a la de Morín,
cuyas excavaciones dirigió en 1917 y a la que visitó con Alfonso XIII
en 1919. En Madrid había sido preceptor de los infantes y acompañó
también a Santiago Ramón y Cajal en una de sus visitas a la cueva
de El Castillo, en Puente Viesgo, tal como se aprecia en la fotografía
en la que aparece entre un grupo de visitantes. . Durante el siglo XIX se desarrolló una nueva ciencia dedicada
al estudio de los restos de las poblaciones humanas anteriores a la aparición
de las civilizaciones históricas. Los trabajos de investigadores como
Sautuola, Breuil y Cartailhac pusieron de relieve la importancia de los
vestigios que aquellos hombres primitivos habían dejado en el norte de la
península ibérica y supusieron un decisivo incentivo para las excavaciones
que se llevarían a cabo en esta zona. Fue el promotor de una delegación de la
Real Sociedad Española de Historia Natural aunque es probable que él tuviera
intención de crear una sociedad de espeleología, término del que se
enorgullecía de haber sido el primero en utilizar en España para llamar a la
ciencia encargada de estudiar las cavidades naturales. Sin embargo, los restos prehistóricos que se encontraban no eran
apreciados en su importancia real. Una de las labores que se marcó
fue concienciar a las autoridades de que los restos arqueológicos
merecían la pena ser conservados. Eran tiempos, primeras décadas del
siglo XX, en donde los hallazgos se despreciaban y se arrojaban a
las cunetas o eran entregados a investigadores francés que sí sabían
apreciar su valor real. No existía en Santander un centro donde conservar
los hallazgos pero Carballo supo aprovechar el interés despertado
por las investigaciones prehistóricas y lo llamativo de las mismas
hasta que en 1911 consiguió inaugurar una Sección de Prehistoria
dentro del Museo Municipal de Santander. Esta Sección sería
el germen del futuro Museo Regional de Prehistoria y Arqueología
de Cantabria que se inauguró en 1926 con la presencia de Alfonso
XIII. Carballo fue el fundador y director del museo, desde su fundación
hasta su muerte en 1961. El Museo instalado provisionalmente en unos
locales del Instituto de Enseñanza Media de Santa Clara, fue el lugar
donde se habían reubicado los fondos del museo. En este lugar permanecieron
hasta su traslado definitivo a los bajos de la Diputación Provincial,
en 1941 siempre bajo el impulso de Carballo. Con motivo de la excavación en la Cueva de Suano en 1935, Carballo
tomó contacto con el médico reinosano y gran aficionado a la arqueología,
Ricardo García Díaz. Este le informó de los sondeos que había efectuado
en Julióbriga en los veranos de 1934 y 1935 en compañía de Carlos
Navarro y Adolfo de la Peña, siguiendo las indicaciones de Adolf
Schulten. El tema se trató en el Centro de Estudios Montañeses
en una reunión de la Comisión de Monumentos a instancias del propio
Carballo, quien desde siempre se había mostrado partidario de cambiar
la pluma por el picachón, en el convencimiento de que hacer
excavaciones es el único medio de resolver el problema, en este
caso descubrir el emplazamiento de Julióbriga. Carballo había sido un incansable explorador de cuevas como
una forma de estudiar la geología y la prehistoria. Se tiene constancia de
que estuvo en Astillero, Gajano, Mogro, Camargo, Rascaño, Peña del Mazo,
Morín y Colombres. En 1911 estuvo en los Picos de Europa y estudió las simas
y grutas de la sierra de Silos, descubrió restos de un mamut en Pámanes y dio
a conocer las cuevas de Ameyugo, San García o la Cueva de Ibeas en la ahora
popular Sierra de Atapuerca en Burgos. Pero lo que le dio fama internacional
fue los hallazgos de material arqueológico en la cueva del Pendo, entre ellos
un bastón de mando de gran importancia. Todas estas excavaciones hicieron que se fueran enriqueciendo
las colecciones del Museo durante casi cuarenta años. Fue miembro del Centro de Estudios Montañeses, Comisario
Provincial de Excavaciones Arqueológicas, el ya mencionado puesto de Director
del Museo Provincial de Prehistoria y miembro de entidades relacionadas con
el patrimonio arqueológico, las ciencias y las artes. Siendo presidente de la
Comisión Provincial de Monumentos de Cantabria logró que Santillana del Mar
fuera declarada Monumento Nacional. Hacia 1945 se afirmaba el origen íbero de los cántabros
y fue Jesús Carballo quién afirmó
en las hojas de un diario local la estrecha relación de Cantabria
con otros pueblos celtas de la península Ibérica. En la página ciudadfutura.com
se reproduce el artículo citado Murió el 30 de noviembre de 1961, con 88 años de edad, tras una
larga y prolífica trayectoria profesional y literaria, de destacada
vocación divulgadora. Sus restos reposan desde marzo de 2008 en el
Panteón de Hombres Ilustres de la ciudad de Santander, su patria adoptiva,
un gesto con el que la
ciudad de Santander y la Región de Cantabria han querido recordar
y agradecer la obra que realizó Jesús Carballo en el ámbito
de la espeleología y la educación. |
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Obras de Jesús Carballo |
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(1924) Prehistoria Universal y Especial de España.
Imprenta Vda. L. del Horno. Madrid. (1950) Descubrimiento de la Cueva de Altamira.
Santander. (1950) Marcelino Sanz de Sautuola. Antología de
Escritores y Artistas Montañeses, t. XIV. Santander. (1951) La Cueva de Altamira y otras cuevas con
pinturas en la Provincia de Santander. 2ª edición ampliada. Patronato de
las Cuevas Prehistóricas de la Provincia de Santander. Santander. (1953) La caverna de Las Monedas y sus interesantes
pinturas. Patronato de las Cuevas Prehistóricas de la Provincia de
Santander. Santander. (En colaboración con Alfredo García Lorenzo). (1957) Investigaciones Prehistóricas. Diputación
Provincial. Santander. (1960) Investigaciones Prehistóricas, II.
Diputación Provincial. Santander. Obras de ficción (1949) El Rey de los Trogloditas. Santander. (1951) Fida, la hija del último druida galaico. Aldus, S.A.
Santander. |
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Bibliografía |
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Cuadernos de Campoo Nº, 12 - Junio.998 Cántabros, la génesis de un pueblo Alfonso Moure Romanillo. Edita
Caja Cantabria, 1999 |
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