Fray Pedro Bustamante
Cartes, 1666 - Tunkin, 1728

 

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Bibliografía
Biografía


 

 

Misionero dominico. Nació en el barrio de Yermo del municipio de Cartes, al norte de la provincia de Cantabria.

Como era práctica habitual por aquellos tiempos, debió entrar muy joven en el convento de Las Caldas de Besaya de gran arraigo entre los devotos de la región. Ingresaría como fámulo, realizando pequeños servicios a la Comunidad, mientras recibía formación religiosa y humana y posiblemente fue allí donde decidiría continuar su vocación religiosa.

El convento donde ingresó había sido anteriormente una pequeña y sencilla ermita medieval  que guardaba la imagen de la Virgen, junto al río y a un manantial de aguas termales (aguas cálidas), de donde procede su nombre: aquas caldas. En el año 1605 se hicieron cargo de la ermita los dominicos del convento "Regina Coeli" de Santillana del Mar, hasta que en 1611 se convirtió en convento independiente, regido por vicarios nombrados por los capítulos provinciales. Su época de esplendor se inicia con la llegada del prior Malfaz (1628-1680), catedrático del Colegio San Gregorio de Valladolid, que con la protección económica de Ana María Velarde de la Sierra, del vecino pueblo de Viérnoles, y de los vecinos del valle, comenzaron con las obras del actual Santuario, en 1663, finalizándose veinte años más tarde. Como curiosidad decir que en este seminario, a mediados del siglo XIX, precisamente por el manantial de aguas termales cercano, se construyó un complejo con baños que en la actualidad está considerado el balneario más antiguo de Cantabria.

Pedro Bustamante viviría la época de reconstrucción del Santuario y un año después de la fecha de terminación de las obras, marcharía en 1684 a Vitoria, donde cursa la carrera eclesiástica. En 1692, a petición suya, es destinado a Filipinas, donde lo fuera también años antes su paisano y cofrade fray Domingo Pérez. En 1695 llega a Bangkok y ahí tiene ocasión de conocer la vida y costumbres del antiguo Siam. En 1697 comienza en el reino de Tunkín en la Gran China una misión, dificultada por la hostilidad a la cual han de enfrentarse los misioneros cristianos.

En el reino de Tunkín se sometía a los religiosos católicos a sangrientas persecuciones. En un curiosos documento Relación de las persecuciones en el Reino de Tunkín. del dominíco José M. Morán, se solicita a los devotos mexicanos ayuda para 'los misioneros Dominícos del reino de Tunkin en al Asia, que se han lanzado a los mares, expuestos a innumerables trabajos y peligros: caminaron a los extremos de la tierra, apartándose seis mil leguas de su nativo suelo. Ellos se han sepultado voluntariamente en las cavernas de los montes, y viven en la compañía de las fieras. Desde el momento en que dan el primer paso en el reino dle Tunkin, puede decirse que firmaron la sentencia de muerte; porque son despedazadas tan luego cmo sean cogidos por los gentiles. Más adelante añade, animados del celo por la gloria de Dios y salvación de las almas, se ofrecen voluntarios a tan prolongado martirio. Están privados para siempre de la sociedad y hasta de la luz del sol; porque temiendo caer en las manos de los tiranos, por el día habitan en los subterráneos y prevalidos de las tinieblas, salen por las noches a desempeñar el ministerio.

En el párrafo tercero del citado documento da una explicación de la llegada dominicana a tan peligroso lugar: En el siglo XVI conquistadas las Islas Filipinas por las armas de España, acudieron prontamente los Dominícos españoles y fueron de los que más se distinguieron en la conversión de aquellas colonias. Pero el cercano imperio de China es de tan difícil acceso para los extranjeros que jamás ha podido ser conquistado por ninguna de las naciones europeas. Su odio contra lo extranjero es tan grande que, en nuestros días, la potencia que se gloria de ser la Señora de los Mares, no ha podido entrar en relaciones sociales con sus habitantes, ni penetrar en el interior de aquel imperio. No se aterraron los valerosos hijos de Domingo con las dificultades que se les ofrecían. Unos cuantos misioneros dominícos, pobres y humildes, entraron impávidos en aquel dilatado imperio y predicaron una religión desconocida en aquel país.

Nos dejó dos obras; Relación breve del reino de Tunkín, escrita en 1720 y Viaje que hice desde España a Filipinas el año 1692 de 1721. Sus escritos han permanecido inéditos hasta hace poco

La primera se compone de 17 capítulos y expone sus conocimientos de los recursos, las instituciones judiciales y políticas, las ceremonias y cultos religiosos del país. Un año despues escribiría Viaje que hice desde España a Filipinas el año 1692. Ambos se plantean como un estudio ofrecido a sus hermanos de la Orden para que conocieran las dificultades y peculiaridades de su misión. Se trata de una obra didáctica cuya elaboración está realizada a imagen y semejanza de los libros de los conquistadores de Indias y de las relaciones de quienes vivieron los momentos del descubrimiento. Ninguna de sus dos obras pueden considerarse estudios de erudición, sino más bien el fruto de la observación cotidiana. Sus obras se caracterizan por el tono sencillo y familiar, su amenidad junto con el valor histórico del testimonio personal.

La "Relación breve del Reino de Tunkín" se inicia con la situación y particularidades geográficas: clima, agricultura, pesca, etc. Después pasa a describir a los habitantes y la forma política del reino, desde la administración de la justicia a la arquitectura y formas de vida, así como los hábitos más comunes. En la parte final aconseja sobre la forma de realizar la conquista espiritual de los tunkines.

El "Viaje que hice desde España a Filipinas" es un relato más misionero sobre las dificultades que encuentra la labor sacerdotal, aunque también trata de los pueblos que recorre, en especial Siam. Sus escritos poseen viveza, claridad informativa y meticulosidad detallada. En la segunda obra, mantiene las mismas características y el religioso narra su expedición con humor y naturalidad.

 

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Bibliografía

Gran Enciclopedia Cántabra

Relación de las persecuciones en el Reino de Tunkín. P. Fr. José M. Morán, misionero. Impreso en México. 1842

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Biografía iniciada:
25.Junio.2007

Ultima Actualización
25.Julio.2008

 

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