Índice de
ésta página
|
Periodo Cubista |
||
|
1915 |
1915 |
1918 |
|
1881 |
Nace en Santander el 6 de Marzo |
|||||||||
|
1902 |
Estudia pintura en Madrid, recibiendo lecciones de
Benedicto, Alvarez de Sotomayor y Emilio Sala |
|||||||||
|
1904 |
Muere su padre, don Enrique Gutiérrez Cueto y la familia se
traslada a Madrid |
|||||||||
|
1908 |
Tercera Medalla de la Exposición de Bellas Artes por su
cuadro Los primeros pasos. Solicita y obtiene pensiones de la
Diputación y del Ayuntamiento santanderinos para proseguir sus estudios en París.
Parte hacia la capitál de Francia. |
|||||||||
|
1910 |
Estudia con Hernen Anglada Camarasa, en París. Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes
por su cuadro Ninfas encadenando a Sileno |
|||||||||
|
1911 |
Estancia en Granada y nueva solicitud a las Corporaciones
santanderinas para continuar sus estudio en París |
|||||||||
|
1914 |
Regresa a España y monta sus estudios en la calle de
Goya, en Madrid |
|||||||||
|
1915 |
Exposición de Pintores Integros patrocinada por
Ramón Gómez de la Serna |
|||||||||
|
1916 |
Gana la catedra de Dibujo de la Escuela Normal de
Maestras, de Salamanca |
|||||||||
|
1919 |
Regresa a París |
|||||||||
|
1920 |
Expone La Comulgante en el salón de Otoño
parisién. |
|||||||||
|
1922 |
Instala su estudio en la calle Boulard, de París |
|||||||||
|
1923 |
Exposición en Bruselas, patrocinada por el grupo Ceux
de Demain |
|||||||||
|
1927 |
Experimenta una conversión religiosa, que imprime
hondísima huella en su ánimo y en su trabajo. |
|||||||||
|
1932 |
Muere el 6 de abril en París. Es enterrada en el cementerio de Bagneux |
|||||||||
|
María Blanchard gozó de mucha
estimación en Francia entre los artistas de orientación moderna. Su pintura se caracteriza por los
colores dramáticos, dibujos duros y violentos contrastes. Escuela de París En una crítica titulada Siete
pintores españoles en París celebrada en Madrid en la Casa del Monte
de Caja Madrid, el crítico José Marín-Medina afirmaba que recorriendo la
exposición con artistas de la talla de Blanchard, Echevarría, Gris, Iturrino,
Miró, Picasso y Vazquez Díaz, se diría que, aquellos pintores, junto con
tantos artistas españoles que les precedieron y los que continuaron en la
Escuela de París, parecía que no habían acudido a la capital francesa a otra
cosa que no fuera el reafirmar su condición de españoles, el carácter
genuinamente español de su pintura. Esta afirmación nueva, libre y
consistente de lo español, que se hizo desde la modrenidad por nuestros
pintores y escultores de la Esculea de París, puede que sea una de las
lecturas principales y más provechosas que se desprenden de aquel conjunto
expositivo. En una conyuntura como la actual, en que las últimas vanguardias
y posmodernidad parecen empeñadas en la renuncia a las fuentes y en la
homologación internacional de los estilos, importa volver los ojos y
renovarlos con los origenes. Para ello, María Blanchard compagina sus
estancias en París con Madrid y Granada y en su pintura postcubista de
vidriera aparecen corros de gitanos y figuras populares. Otra posible lección de esta
muestra es la del retorno al realismo que se produjo en la época de
entreguerras en muchos de los grupos y personalidades parisienses, comenzando
por el propio Picasso. Muchas veces se ha acusado como algo peyorativo en muchos
artistas españoles de los dos primeros grupos de París (donde se encuadra
Blanchard) el hecho de que reafirmaran una representación insistente de la
realidad y un cierto clasicismo , como reacción a las corrientes de
vanguardia. Sin embargo, desde hace unos años, a partir de celebrarse en el
Beaubourg la exposición Les realismes, se ha configurado un nuevo
estado de opinión, favorable al análisis desapasionado de aquella poderosa
corriente de figurativa realista. Esta revisión no se ha aplicado
prácticamente todavía al realismo español, a aquellos artistas que,
residiendo o pasando por París en el primer tercio de siglo, recurrieron
transitoria o definitivamente a la herencia de la tradición y a los modos
realistas, creyendo que el camino de la modernidad debería imponer la idea de
renovación sobre la vocación de ruptura de la vanguardia. El realismo
patético de la etapa final de Blanchard está pidiendo, desde esta exposición,
un análisis nuevo de su significado y su valor.
Maria Blanchard en Subasta Es significativa la presencia de María Blanchard en el
ámbito de las subastas nacionales. En Diciembre de 1989, en la subasta celebrada en
la Sala Durán de Madrid, obtuvo la máxima cotización con su oleo Niño
leyendo, muy representativo de la tercera etapa. El crítico de
la subasta, Santiago Arbós escribe en ABS 'Creo que esta obra puede ser
datada hacia 1930 en París. Su precio de salida era de quince millones de
pesetas y en esa cifra se remató (diecisiete millones a la hora de hacer
efectiva la oferta), lo que significa que solo hubo un postor que cubrió el
precio base. Me sorprende esta inhibición colectiva, ya que la pintura de
María Blanchard viene pujandose desde hace tiempo con creciente interés. Su
marca en subasta está en 40,32 millones de pesetas desde Junio último,
pagados por una composición cubista de 1918. Pero no es el cubismo, siendo el
suyo muy atractivo, lo más característico y personal de la Blanchard,
fácilmente confundible, a primera vista, con el de su amigo Juan Gris.
Recuerdo a este propósito que en la exposición inagural del incipiente Museo
Español de Arte Contemporaneo, instalado entonces en la planta baja de la
Biblioteca Nacional, varios cuadros cubistas, sin firma, de María Blanchard,
fueron atribuidos a Gris. El niño leyendo vendido ahora por tan
tentador precio no tiene parentesco de semejanza alguna con ningún otro
pintor. En Abril de 1990 en Edmund Peel & Asociados de
Madrid, un bello bodegón cubista de 1918, delicioso de color, se remató por
treinta y tres millones de pesetas. En Mayo de 1990, fué la mayor cotización de la
subasta celebrada en la sala Durán de Madrid con un pastel titulado L'enfant
au bol de 1929, y que identificaron como muy representativo de la
tercera y última etapa de la artista. La puja de salida debía cubrir
diez millones de pesetas y se remató por catorce millones. En Noviembre de 1990, se subasta Juguetes
por trece millones y medio. En Abril de 1996, Sotheby's, Madrid, Le
dejeuneur se remató en once millones de pesetas. La muestra, compuesta por un total de veintiocho obras,
ha sido posible gracias a la colaboración del Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofía y la Galería Cervantes de Santander, así como de coleccionistas
particulares. María Blanchard nace en Santander el 6 de marzo de 1881,
sus aptitudes artísticas se evidencian en las pinturas realizadas en su
infancia en Cabezón de la Sal. A partir de 1902 se traslada a Madrid donde
estudia con profesores de prestigio: Manuel Benedito, Fernández Álvarez de
Sotomayor y Emilio Sota. Tras obtener la Tercera Medalla de la Exposición Nacional
de Bellas Artes por su cuadro "Los primeros pasos", se le conceden ayudas
económicas por parte de la Diputación y Ayuntamiento santanderinos para
perfeccionar sus estudios en Francia, se instala en París a partir de 1909,
allí recibe enseñanza de Anglada Camarasa, cuya influencia puede observarse
en el cuadro "Ninfas encadenando a Sileno" que logra la Segunda
Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1910. Al estallar la guerra de 1914 retorna a España y
participa en la importante exposición: "Artistas íntegros", que
patrocina Ramón Gómez de la Serna. Obtiene por oposición la cátedra de dibujo
en la Escuela Normal de Salamanca, que abandona al finalizar la guerra, en
1918, para regresar a la capital de Francia donde reside hasta su muerte. En París se relaciona con creadores como; Juan Gris,
Jacques Lipchsten, Metzinger, Andrés Lothe, Diego Rivera, Jules Superville,
Picabia y Picasso. Se suceden exposiciones entre las que destacan: el Salón
de los Independientes de 1921, a la que acude con la obra "La
comulgante", el Salón de Otoño de 1922, "Ceux de Demain" en Bélgica,
el Salón de las Tullerías en 1924...consolidándose su pintura como una de las
más interesantes del cubismo, tendencia que irá paulatinamente abandonando en
pos de una evocación más realista de la figura humana. Su vida estuvo determinada por su inferioridad física;
joroba y miopía, a lo que debe de unirse periodos de penuria económica y de
dolores corporales que se incrementaron al avanzar en edad. Murió el 6 de
abril de 1932 de una dolencia cardíaca, según afirma Consuelo Bergés, en el
texto del catálogo de la exposición antológica (la primera celebrada en
España) que se exhibió en la Galería Biosca en 1962. La que fuera gran pintora española del primer tercio de nuestro
siglo nació en Santander en 1881. Determinada por una grave deformidad
física, pudo desde temprana edad dedicarse a la pintura. Recibió clases en
Madrid de Benedito, Alvarez de Sotomayor y Sala, panorama academicista que
cambia radicalmente tras su traslado a París en 1908, becada por la
diputación y el ayuntamiento de Santander. Alumna, en un primer momento de
Anglada Camarasa, logrará conectar con personalidades del ya disgregado
fauvismo y del cubismo integrándose en la emergente vanguardia parisina. El comienzo de la primera guerra mundial le obliga a
regresar a Madrid. En 1915 es seleccionada por Gómez de la Serna para su
exposición de "pintores íntegros" junto a Diego Ribera y Luis
Bagaria. En 1919 rechaza una cátedra de dibujo en Salamanca para volver a
París donde consigue vender su obra cubista pintada en 1915 y 1918 y
participar en el salón de los Independientes de 1920 con su obra "La
Comulgante". Sus posibilidades de instalarse en el mercado artístico
francés se terminan definitivamente cuando, en 1922, abandona el cubismo, al
que aportará una una interesantísima producción, ya tardía en la historia del
paradigma cubista. Es por ello un interesante ejemplo de aprendizaje: pintó
naturalezas muertas sintécticas, escenas en movimiento influidas por Boccioni
o despliegues cromáticos en la tradición órfica. Su fase final descuella por
un realismo tierno, de figuras volumétricas, a un tiempo monumentales y
delicadas que se han llamado "de cristal ". Su temática de
personajes desvalidos, frecuentemente femeninos, se desarrolla en dibujos,
óleos y pasteles donde logra bellísimos efectos de transparencia. Aunque en
1923 logra exponer en Bruselas, invitada por el Grupo Ceux de Demain,l a
última etapa de su vida estará cuajada de penalidades. Enferma de
tuberculosis y muere en 1932. María Blanchard, buena discípula de Anglagada Camarasa,
siente en los primeros años de su producción el atractivo de los temas
etnográficos "exóticos" que habían invadido la pintura de
principios de siglo. Los gitanos son un motivo frecuente por el que se conoce
nuestro arte en el exterior - el propio Matisse viaja a Andalucía para
retratarlos - y que otros pintores cántabros, como Solana e Iturrino,
trataron dando ocasión a que artistas de la talla de Isidro Nonell crearan sus
mejores obras. |
||||||||||
|
Bibliografía |
|
María Blanchard y otros
individualistas del cubismo.
Catálogo Exp. organizada por el Banco Bilbao Vizcaya en colaboración con el Museo
Petit Palais de Ginebra. Abril 1989 |
|
Si alguien considera que las imágenes o textos que se exponen en esta página vulneran algún derecho no tiene más que enviarnos un eMail y actuaremos en consecuencia. |