María Blanchard
Santander, 1881- París, 1932

 

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Bibliografía
Biografía


 

 

Periodo Cubista


 


 


 

1915
L'enfantat au cerceau
Colección Petit Palais, Ginebra

1915
Nature Morte
Colección Petit Palais, Ginebra

1918
Composicion Cubiste
Colección Petit Palais, Ginebra

 

1881

Nace en Santander el 6 de Marzo

1902

Estudia pintura en Madrid, recibiendo lecciones de Benedicto, Alvarez de Sotomayor y Emilio Sala

1904

Muere su padre, don Enrique Gutiérrez Cueto y la familia se traslada a Madrid

1908

Tercera Medalla de la Exposición de Bellas Artes por su cuadro Los primeros pasos. Solicita y obtiene pensiones de la Diputación y del Ayuntamiento santanderinos para proseguir sus estudios en París. Parte hacia la capitál de Francia.

1910

Estudia con Hernen Anglada Camarasa, en París.

Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes por su cuadro Ninfas encadenando a Sileno

1911

Estancia en Granada y nueva solicitud a las Corporaciones santanderinas para continuar sus estudio en París

1914

Regresa a España y monta sus estudios en la calle de Goya, en Madrid

1915

Exposición de Pintores Integros patrocinada por Ramón Gómez de la Serna

1916

Gana la catedra de Dibujo de la Escuela Normal de Maestras, de Salamanca

1919

Regresa a París

1920

Expone La Comulgante en el salón de Otoño parisién.

1922

Instala su estudio en la calle Boulard, de París

1923

Exposición en Bruselas, patrocinada por el grupo Ceux de Demain

1927

Experimenta una conversión religiosa, que imprime hondísima huella en su ánimo y en su trabajo.

1932

Muere el 6 de abril en París.

Es enterrada en el cementerio de Bagneux

María Blanchard gozó de mucha estimación en Francia entre los artistas de orientación moderna.

Su pintura se caracteriza por los colores dramáticos, dibujos duros y violentos contrastes.

Escuela de París

En una crítica titulada Siete pintores españoles en París celebrada en Madrid en la Casa del Monte de Caja Madrid, el crítico José Marín-Medina afirmaba que recorriendo la exposición con artistas de la talla de Blanchard, Echevarría, Gris, Iturrino, Miró, Picasso y Vazquez Díaz, se diría que, aquellos pintores, junto con tantos artistas españoles que les precedieron y los que continuaron en la Escuela de París, parecía que no habían acudido a la capital francesa a otra cosa que no fuera el reafirmar su condición de españoles, el carácter genuinamente español de su pintura.

Esta afirmación nueva, libre y consistente de lo español, que se hizo desde la modrenidad por nuestros pintores y escultores de la Esculea de París, puede que sea una de las lecturas principales y más provechosas que se desprenden de aquel conjunto expositivo. En una conyuntura como la actual, en que las últimas vanguardias y posmodernidad parecen empeñadas en la renuncia a las fuentes y en la homologación internacional de los estilos, importa volver los ojos y renovarlos con los origenes. Para ello, María Blanchard compagina sus estancias en París con Madrid y Granada y en su pintura postcubista de vidriera aparecen corros de gitanos y figuras populares.

Otra posible lección de esta muestra es la del retorno al realismo que se produjo en la época de entreguerras en muchos de los grupos y personalidades parisienses, comenzando por el propio Picasso.

Muchas veces se ha acusado como algo peyorativo en muchos artistas españoles de los dos primeros grupos de París (donde se encuadra Blanchard) el hecho de que reafirmaran una representación insistente de la realidad y un cierto clasicismo , como reacción a las corrientes de vanguardia. Sin embargo, desde hace unos años, a partir de celebrarse en el Beaubourg la exposición Les realismes, se ha configurado un nuevo estado de opinión, favorable al análisis desapasionado de aquella poderosa corriente de figurativa realista. Esta revisión no se ha aplicado prácticamente todavía al realismo español, a aquellos artistas que, residiendo o pasando por París en el primer tercio de siglo, recurrieron transitoria o definitivamente a la herencia de la tradición y a los modos realistas, creyendo que el camino de la modernidad debería imponer la idea de renovación sobre la vocación de ruptura de la vanguardia. El realismo patético de la etapa final de Blanchard está pidiendo, desde esta exposición, un análisis nuevo de su significado y su valor.

Período Figurativo


 

 

 

sf, La Tireuse de Cartes
Colección Petit Palais, Ginebra

sf, Mére et Enfant
Colección Petit Palais, Ginebra

sf, Le Mal de Dents
Colección Petit Palais, Ginebra

Maria Blanchard en Subasta

Es significativa la presencia de María Blanchard en el ámbito de las subastas nacionales.

En Diciembre de 1989, en la subasta celebrada en la Sala Durán de Madrid, obtuvo la máxima cotización con su oleo Niño leyendo, muy representativo de la tercera etapa. El crítico de la subasta, Santiago Arbós escribe en ABS 'Creo que esta obra puede ser datada hacia 1930 en París. Su precio de salida era de quince millones de pesetas y en esa cifra se remató (diecisiete millones a la hora de hacer efectiva la oferta), lo que significa que solo hubo un postor que cubrió el precio base. Me sorprende esta inhibición colectiva, ya que la pintura de María Blanchard viene pujandose desde hace tiempo con creciente interés. Su marca en subasta está en 40,32 millones de pesetas desde Junio último, pagados por una composición cubista de 1918. Pero no es el cubismo, siendo el suyo muy atractivo, lo más característico y personal de la Blanchard, fácilmente confundible, a primera vista, con el de su amigo Juan Gris. Recuerdo a este propósito que en la exposición inagural del incipiente Museo Español de Arte Contemporaneo, instalado entonces en la planta baja de la Biblioteca Nacional, varios cuadros cubistas, sin firma, de María Blanchard, fueron atribuidos a Gris. El niño leyendo vendido ahora por tan tentador precio no tiene parentesco de semejanza alguna con ningún otro pintor.

En Abril de 1990 en Edmund Peel & Asociados de Madrid, un bello bodegón cubista de 1918, delicioso de color, se remató por treinta y tres millones de pesetas.

En Mayo de 1990, fué la mayor cotización de la subasta celebrada en la sala Durán de Madrid con un pastel titulado L'enfant au bol de 1929, y que identificaron como muy representativo de la tercera y última etapa de la artista. La puja de salida debía cubrir diez  millones de pesetas y se remató por catorce millones.

En Noviembre de 1990, se subasta Juguetes por trece millones y medio.

En Abril de 1996, Sotheby's, Madrid, Le dejeuneur se remató en once millones de pesetas.

Puerto de Santander

La muestra, compuesta por un total de veintiocho obras, ha sido posible gracias a la colaboración del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Galería Cervantes de Santander, así como de coleccionistas particulares.

María Blanchard nace en Santander el 6 de marzo de 1881, sus aptitudes artísticas se evidencian en las pinturas realizadas en su infancia en Cabezón de la Sal. A partir de 1902 se traslada a Madrid donde estudia con profesores de prestigio: Manuel Benedito, Fernández Álvarez de Sotomayor y Emilio Sota.

Tras obtener la Tercera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes por su cuadro "Los primeros pasos", se le conceden ayudas económicas por parte de la Diputación y Ayuntamiento santanderinos para perfeccionar sus estudios en Francia, se instala en París a partir de 1909, allí recibe enseñanza de Anglada Camarasa, cuya influencia puede observarse en el cuadro "Ninfas encadenando a Sileno" que logra la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1910.

Al estallar la guerra de 1914 retorna a España y participa en la importante exposición: "Artistas íntegros", que patrocina Ramón Gómez de la Serna. Obtiene por oposición la cátedra de dibujo en la Escuela Normal de Salamanca, que abandona al finalizar la guerra, en 1918, para regresar a la capital de Francia donde reside hasta su muerte.

En París se relaciona con creadores como; Juan Gris, Jacques Lipchsten, Metzinger, Andrés Lothe, Diego Rivera, Jules Superville, Picabia y Picasso. Se suceden exposiciones entre las que destacan: el Salón de los Independientes de 1921, a la que acude con la obra "La comulgante", el Salón de Otoño de 1922, "Ceux de Demain" en Bélgica, el Salón de las Tullerías en 1924...consolidándose su pintura como una de las más interesantes del cubismo, tendencia que irá paulatinamente abandonando en pos de una evocación más realista de la figura humana.

Su vida estuvo determinada por su inferioridad física; joroba y miopía, a lo que debe de unirse periodos de penuria económica y de dolores corporales que se incrementaron al avanzar en edad. Murió el 6 de abril de 1932 de una dolencia cardíaca, según afirma Consuelo Bergés, en el texto del catálogo de la exposición antológica (la primera celebrada en España) que se exhibió en la Galería Biosca en 1962.

Fundego

La que fuera gran pintora española del primer tercio de nuestro siglo nació en Santander en 1881. Determinada por una grave deformidad física, pudo desde temprana edad dedicarse a la pintura. Recibió clases en Madrid de Benedito, Alvarez de Sotomayor y Sala, panorama academicista que cambia radicalmente tras su traslado a París en 1908, becada por la diputación y el ayuntamiento de Santander. Alumna, en un primer momento de Anglada Camarasa, logrará conectar con personalidades del ya disgregado fauvismo y del cubismo integrándose en la emergente vanguardia parisina.

El comienzo de la primera guerra mundial le obliga a regresar a Madrid. En 1915 es seleccionada por Gómez de la Serna para su exposición de "pintores íntegros" junto a Diego Ribera y Luis Bagaria. En 1919 rechaza una cátedra de dibujo en Salamanca para volver a París donde consigue vender su obra cubista pintada en 1915 y 1918 y participar en el salón de los Independientes de 1920 con su obra "La Comulgante". Sus posibilidades de instalarse en el mercado artístico francés se terminan definitivamente cuando, en 1922, abandona el cubismo, al que aportará una una interesantísima producción, ya tardía en la historia del paradigma cubista. Es por ello un interesante ejemplo de aprendizaje: pintó naturalezas muertas sintécticas, escenas en movimiento influidas por Boccioni o despliegues cromáticos en la tradición órfica. Su fase final descuella por un realismo tierno, de figuras volumétricas, a un tiempo monumentales y delicadas que se han llamado "de cristal ". Su temática de personajes desvalidos, frecuentemente femeninos, se desarrolla en dibujos, óleos y pasteles donde logra bellísimos efectos de transparencia. Aunque en 1923 logra exponer en Bruselas, invitada por el Grupo Ceux de Demain,l a última etapa de su vida estará cuajada de penalidades. Enferma de tuberculosis y muere en 1932.

María Blanchard, buena discípula de Anglagada Camarasa, siente en los primeros años de su producción el atractivo de los temas etnográficos "exóticos" que habían invadido la pintura de principios de siglo. Los gitanos son un motivo frecuente por el que se conoce nuestro arte en el exterior - el propio Matisse viaja a Andalucía para retratarlos - y que otros pintores cántabros, como Solana e Iturrino, trataron dando ocasión a que artistas de la talla de Isidro Nonell crearan sus mejores obras.

 

 

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Bibliografía

María Blanchard y otros individualistas del cubismo. Catálogo Exp. organizada por el Banco Bilbao Vizcaya en colaboración con el Museo Petit Palais de Ginebra. Abril 1989
Siete pintores españoles en París. Crítica aparecida en ABC (Oct.1999) firmada por José Marín-Medina

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Biografía iniciada
15.Oct.1999

Ultima Actualización
15.Septiembre.2006

 

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