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Prácticamente todo el trabajo está basado en
los textos de Esther López Sobrado para el catálogo de la exposición que
sobre el pintor se celebró en el Museo de Bellas Artes de Santander en
Octubre.1997. Natural de Solares donde su padre era propietario de un
establecimiento de bebidas, negocio que, dado que Solares era fín del
recorrido de la línea de ferrocarril, fue bastante próspero durante los
primeros años de vida del pintor. Ya en 1907, cuando Bernardo contaba con tan solo diez años, se
tiene constancia de la existencia de un cuadernillo de dibujos. En 1910, la Diputación de Santander le concede una beca para
estudiar en la academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Tres años
más tarde aprueba el examen de ingreso para la Escuela Especial de Pintura,
Escultura y Grabado de Madrid, estudios que comenzará al año siguiente. En
1915, al finalizar el curso académico consigue el diploma de primera en la la
asignatura de "Paisaje", impartida por Muñoz Degrain, y de segunda
en "Colorido y composición". En 1917, por motivos familiares, abandona
los estudios en Madrid pero no deja de pintar y en 1918 hace su primera
exposición en el Ateneo de Santander. En 1919 participa, también en el Ateneo, en
la Exposición de Artistas Montañeses, inaugurada por el rey Alfonso XIII. Su
obra cuelga junto a la de pintores de la talla de Solana, Riancho o Victorio
Macho.
En 1920 viaja a París gracias a una nueva beca de la
Diputación de Santander. Su pintura girará hacia una sensibilidad clásica en
la que el colorido se enfría y la forma se geometriza. En su obra aparecen
lejanas resonancias del cubismo que contemplará en París. Sabemos que en la
capital francesa entrará en contacto con Beltrán Masses y Sert. El 1 de julio
participa por primera vez en la Exposición Nacional de Bellas Artes en
Madrid. (Posteriormente participaría nuevamente en las exposiciones de 1926 y
1930 y en ninguna de ellas obtiene el esperado reconocimiento). En 1923 comienza a preparar una exposición que va a a celebrar
al año siguiente en Cuba y que marcará un punto en su línea de trabajo. Las cosas
americanas, como a él mismo le gustaba llamarlas, muestra unas obras aún
arraigadas en la tradición y costumbrismo, pero ha introducido, consecuencia
de su viaje a París, un cromatismo más suave y matizado. La exposición de
Cuba se inaugura el 19 de mayo de 1924 y Bernardo presenta una treintena de
obras que tuvieron buena acogida por la prensa. Recibe numerosos encargos y
realiza, unos meses más tarde, una segunda exposición en la isla, pero el
ambiente artístico y cultural de Cuba le asfixia y decide volver a Santander. Como dice Esthér López Sobrado, de Cuba volverá cambiado, con
intención de buscar su rumbo pictórico, cambio que se puede comprobar en su
obra Isabel, de 1925, una obra por la que se puede comprender
el viraje posterior de su creación. Deja el costumbrismo y se hace un
planteamiento más moderno y sintético, Isabel es la obra de un pintor moderno,
cercano a planteamientos más vanguardistas. 1928 es el año del cambio radical, en sus obras revela
Bernardo su alma, pero este giro no tiene la aceptación del público. En
Octubre aparecen en la prensa dos interesantes artículos de él sobre la
exposición que se ha tributado en Santillana de Mar a Agustín de Riancho: El
homenaje al pintor Riancho y Consideraciones en torno y
Después del homenaje al Maestro. En ellos Bernardo nos muestra su
visión particular del estado del arte en la Cantabria de su época, una
crítica feroz del provincialismo en que se encontraba la crítica y el público
de aquella época. Hacia 1930 comienza a notarse en sus trabajos cierta resonancia
cubista, sobre todo en los paisajes del pueblo almeriense de Mojácar (a donde
se traslada a trabajar), e incluso del cuatrocientos italiano, especialmente
de Piero della Francesca, en su opción por un figurativismo depurado que se
puede relacionar con el novecentismo catalán. Un Bernardo maduro muestra su
vanguardismo mal entendido por el público y la crítica provinciana. Aparecen
nuevos artículos suyos que explican su entender en el arte. Uno, publicado en
"La Región", en el que bajo el título Autocrítica, explica la nueva
dirección que está tomando su trabajo.
En Agosto de 1930 ingresa en el Partido Republicano Radical Socialista.
En diciembre expone en Bilbao y el Museo de Bellas Artes de aquella
ciudad adquiere una de sus obras de las calles de Mojacar. El 14 de abril del siguiente año se instaura en España la
República y Bernardo dedica más tiempo a dar mítines políticos por la
provincia que a trabajar en los lienzos. En noviembre es iniciado en el
Triángulo masónico Augusto G. Linares, nº 9 de Santander con el grado de
Aprendiz. Su nombre simbólico era Rousseau. En este grupo masónico
llegará a alcanzar el grado número tres, el de maestro. En 1932 empiezan a aparecer sus primeros problemas con el
corazón y toma la decisión de dedicarse a la enseñanza de dibujo, dando
clases particulares primero y como profesor interino en el Instituto Nacional
de Segunda Enseñanza de Torrelavega. Ese mismo año se casa con Carmen Ganza
Muñiz. (La que fue modelo de su cuadro Desnudo de 1930) En 1935 nace su único hijo y al año siguiente abandona la
docencia para dedicarse a la política, esto hace que, preocupado por la
seguridad de su familia, decida trasladar a esta al pueblo asturiano de
Celorio, para, ya en 1937, embarcar camino del exilio con toda su familia a
Bayona. Nunca más volverá a Santander. En 1940 se traslada a Marsella donde,
al poco de llegar, sufre una hemiplejía, de la que fallece el 12 de noviembre
a las 7 de la mañana. No será hasta 1978 cuando el Museo de Bellas Artes de
Santander le dedique la primera y única exposición homenaje con sus obras. |
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