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Bibliografía
Biografía
Distinciones dentro del
mundo del golf
Galardones
Palmarés Deportivo
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Severiano Ballesteros Seve nació el 9 de Abril de 1957 en Pedreña. Su padre, Baldomero Ballesteros, formó parte de
una de las mejores tripulaciones de traineras que ha existido en España.
Y es que en Pedreña existen dos deportes
de gran raigambre: la dura y sacrificada actividad de las traineras
y por otro, el golf, principalmente en aquellos años de la décadas
de los 50 y los 60. Era habitual que en muchos de los hogares humildes
algún miembro de la familia hubiera sido caddy
del Real Golf de Pedreña, un prestigioso club inaugurado en 1928 por
el rey de España. En la familia Ballesteros el golf era un hecho fácilmente
constatable pues el resto de los hermanos de Seve -Baldomero, Manuel y Vicente- todos mayores que él,
se dedicaban profesionalmente al golf; e incluso, un hermano de su
madre, Ramón Sota fue uno de los mejores golfistas de Europa durante
la década de los 60, consiguiendo 4 Campeonatos de España de profesionales,
sexto en el Masters de Augusta de 1965, segundo por equipos en la World
Cup de 1963 y 1965 (tras EE.UU y Sudáfrica respectivamente), además de otros importantes
éxitos en todo el mundo. El golf era un deporte minoritario que practicaban por placer aristócratas y millonarios en clubes de campo en los que regían estrictas reglas de jerarquía social. Del golf comían los caddies y los jugadores profesionales. Nací junto al hoyo dos de Pedreña y a los nueve años ya trabajaba de caddie, como mis hermanos mayores, llevando bolsas por 40 pesetas (24 céntimos de euro) los 18 hoyos, cuenta el jugador cántabro. A mí me gustaba cargar con los palos de un médico, Santiago Ortiz, porque, aunque los caddies teníamos prohibido jugar en el campo, él me permitía jugar de extranjis. El campo de golf de la infancia de Ballesteros era la playa de Pedreña las noches de luna llena. Seve con un palo confeccionado con
una vara de madera a la que había añadido la cabeza
de un hierro 3 que le regaló su hermano Manuel, golpeaba bolas sin
parar, cimentando su imaginación, libre expresión de su talento natural,
su marca de fábrica. Fue inventando una amplia gama de golpes consiguiendo así una
enorme versatilidad en su juego. Seve no tenía ninguna posibilidad para practicar en el Real
Golf de Pedreña, por ello, muchas noches,
a hurtadillas cual espontáneo torero colándose en el pastizal
donde dormitan los toros bravos, se colaba en el prestigioso campo
y se recorría un par de hoyos. Incluso, a veces, por este motivo,
sufrió algunas sanciones que le hicieron replantearse su futuro. A los diez años participó en su primer torneo de caddies. Hizo 51 golpes en los 9 hoyos, comenzando con un
10 en el primer hoyo -un par 3-. El año siguiente, terminó segundo con 42
golpes. Con sólo 12 años, jugando ya 18 hoyos, ganó el torneo haciendo 79
golpes. Su progresión fue imparable -con 13 años ya hacía vueltas de 65
golpes-, todo lo que veía lo aprendía y lo asimilaba. En 1971 con motivo de
la inauguración de La Manga Club, pudo
contemplar de cerca a grandes jugadores, siendo Gary
Player por su sacrificio en el campo de prácticas
el que más le impactó. El 22 de marzo de 1974, Seve, que no tenía nada más que sus manos, se lanzó a lo desconocido gracias a un mecenas, el cardiólogo César Campuzano, que le patrocinó la aventura con 250.000 pesetas (unos 1.500 euros). Se hizo profesional con tan solo diecisiete años. El primer torneo que jugó fue el Campeonato de España de profesionales en San Cugat, quedó el 20, pero se llevó un gran disgusto: a pesar de su juventud e inexperiencia, se había marcado el objetivo de ganarlo. Su primer triunfo se produjo en Pedreña, venciendo en el Campeonato de España Sub-25 y, la siguiente semana, se clasificó segundo en el Open de Santander. Siete días más tarde vencía en el Open de Vizcaya. Todos estos torneos pertenecían a la gira del Norte de España. A nivel internacional su 5º puesto en el Open de Italia, fue su mejor clasificación. Su primera temporada la terminó Ballesteros con unas ganancias
oficiales de 2.915 libras (unos 4.500 euros), lo suficiente para devolver
el préstamo al doctor Campuzano. El año 1976 fue testigo de su explosión definitiva. No tanto
por ganar la Orden del Mérito con triunfos en el Open
de Holanda o en el Trofeo Lancome, remontando 4
golpes que le llevaba de ventaja Arnold Palmer a
falta de 9 hoyos, o el triunfo en la Copa del Mundo por Equipos en
California. Seve saltó a la palestra mundial cuando
acabó segundo en el Open Británico disputado en Royal
Birkdale, compartiendo honores con Jack Nicklaus y detrás de un
intratable Johnny Miller.
Lideró el torneo durante los tres primeros días y todo el mundo se asombró
del chip que Seve hizo rodar con gran precisión
entre dos bunkers, deslizándose hasta poco más de
un metro de la bandera para conseguir el birdie en
el último hoyo. Su forma de mirar y su valentía desde entonces congregan
multitudes. En 1977 encabezó de nuevo la orden de Mérito y en 1978 con sus
triunfos en EE.UU., Kenia y Japón se convirtió en
un auténtico jugador de golf internacional. La realidad fue que consiguió la
victoria en seis torneos consecutivamente y además disputados en los cuatro
continentes restantes además del europeo. Una hazaña inalcanzable para
cualquier jugador y sobre todo porque con 20 años había ganado ya en los
cinco continentes. Seve conquistó su primer Open británico en 1979, convirtiéndose en el ganador más
joven de este siglo. Su siguiente aparición en un torneo grande fue el Masters de Augusta de 1980 donde volvió a asombrar a
todos. A falta de 9 hoyos, llevaba 10 golpes de ventaja al segundo. El Masters tenía ya un ganador, consiguió 23 birdies y un eagle. Con 23 años
se convirtió en el segundo extranjero y en el primer europeo que se enfundaba
la chaqueta verde. Realmente un gran éxito. Las campanas de la iglesia de su
pueblo repicaron, pero el resto de España, mostró escaso interés. Por entonces ya era conocido como uno de los pegadores de más
distancia del golf mundial y vino a confirmar en Augusta que era el jugador
más completo del momento. La racha de sus dos triunfos consecutivos en el Grand Slam se truncó en el Open de Estados Unidos al ser descalificado por llegar
tarde al tee de salida. Allí sufrió su primera gran
decepción. El espíritu combativo de Seve quizá
lo heredó de su padre y lo ha plasmado en todos sus actos, incluso lejos de
los recorridos. Ha luchado por dignificar el Circuito Europeo costándole
muchos sinsabores, como por ejemplo, que no fuera seleccionado para la Ryder Cup de 1981. A pesar de
ello su aportación ha sido vital para elevar este torneo al más alto grado de
expectación y convertirse en uno de los acontecimientos deportivos más
seguidos por televisión. La realidad fue que Seve no jugó la Ryder Cup de 1981. En los
siguientes torneos Seve puso en evidencia a muchos
pues demostró que su nivel estaba muy por encima del resto de jugadores del
Circuito. Como dato sirva el siguiente: En los seis torneos que jugó en lo
que restaba de año, conquistó cuatro importantísimos títulos (Open de España, World Match - Play,
Dunlop Phoenix en Japón y Australia PGA), perdió el play-off con Miller en Sun City y se clasificó 3º en el Johnnie
Walker Trophy. Hablar de golf en el mundo, era hablar de Seve,
por ello al rehusar jugar exclusivamente el Tour Americano se abrió una polémica
con los máximos mandatarios del Circuito más poderoso del mundo y, como
resultado de la misma se variaron las normas. En 1983, Seve conquistó su segunda
chaqueta del Masters. El inicio que tuvo en la
última vuelta (birdie, eagle,
par, birdie) dejó el torneo casi sentenciado. Tom Kite, 2º clasificado, vino
a decir: "Caudno Seve
se pone a jugar como él sabe, es como si condujera un Ferrari y el resto
usáramos un Chevrolet". Demostró la perfecta
simbiosis que existe entre él y este torneo. Buena prueba de ello es que
incluso en algunos de los recorridos que ha diseñado se pueden apreciar
detalles que recuerdan al Augusta National y que
están ya asimilados a la propia filosofía de Seve. A finales de los 80, en un libro escrito por cuatro
personalidades como Arnold Palmer, M. Mc. Cormack, P. Dobereigner y P. Allis se podía
leer textualmente lo siguiente: "Aún antes de ganar el Open en Royal Lytham en
1979, había una importante corriente de opinión golfística
que mantenía que Severiano Ballesteros era el número
uno. Hacia 1983 cesaron todas las discusiones sobre el tema; el atrevido
español estaba en lo más alto del mástil, se midiese con el criterio que se
midiese." Autoridades versadas en golf han señalado que Severiano reunía la elegancia de Hogan,
la habilidad y fuerza de Snead, la potencia y
agresividad de Palmer, la tenacidad de Player, la
técnica de Nicklaus y la frialdad de Watson. En 1984, el British Open se jugó en St. Andrews, es decir, el torneo más importante del mundo
en el escenario más legendario, en la cuna del gol. Severiano
se impuso demostrando su concentración, dominio y capacidad de victoria. Es,
sin duda, uno de los momentos claves de la historia del golf mundial. Su
último putt, supuso un definitivo birdie que dio la vuelta al mundo, realmente marcó una
época. Tanto es así, que esa imagen se ha convertido en el nuevo logo de Severiano y sus
empresas. Ninguna victoria en un torneo grande es sencilla. Grandiosa
fue la última vuelta del Open Británico en 1988,
precisamente en el mismo escenario que ya había vencido en 1979, Royal Lytham & St. Annes. Con 65 golpes, Seve
se impuso claramente a sus rivales, todos grandísimos campeones. Sin duda,
una de las mejores vueltas finales de un Open
británico. Con ello Seve reiteraba su dominio en
toda la década de los 80. Curiosamente, la revista Golf World en los días previos a ese
Open, publicaba un exhaustivo reportaje de cómo Seve había jugado los últimos 6 hoyos de Royal Lytham & St. Annes en 1979, comparando la "ruta convencional"
con "la ruta Seve". Son golpes
que han pasado a la historia. Golpes que definían la forma de ser
de un jugador con un estilo propio y un carácter único, por ejemplo,
en el hoyo 16 el resto de los gofistas lo
juegan utilizando un conservador hierro, siguiendo el camino marcado
por los árboles. Seve no. Él busca la bandera,
el camino más corto, sale con el drive por encima de los árboles.
Pese a su extraordinario drive es un golpe imposible, nadie puede
alcanzar tanta distancia. Su bola cae en un aparcamiento de tierra,
imposible meter la cara del palo entre la bola y la arena pero Sebe
también domina estas situaciones ¿cuando las ha podido entrenar? y
con un segundo golpe magistral, imposible, deja la bola en el green
a tiro de putt, largo, difícil pero no para
Seve que también con el putt en
la mano es un número uno: logró un birdie
decisivo y ganó su primer Open. Se puede decir que en aquel
hoyo se jugaban dos campeonatos, dos rutas: el decidió tomar la más
directa al hoyo, el resto, la conservadora. Es como si Seve eligiera el golpe con el corazón y no con la cabeza...
luego solucionaría el problema en el que su sangre caliente le había
metido y siempre encontraba solución para los golpes imposibles. Los
aficionados ingleses siguieron el partido por la ruta Ballesteros
rugiendo con pasión. Le empezaron a llamar Seve porque para
ellos era más fácil que su nombre completo y desde ese
momento pareció que fuera inglés cuando saltaba a un
campo tal era la pasión que levantaba. Sin lugar a dudas, para Seve el British al igual que el Masters es algo especial. Lo mismo sucede con el World Match Play Championship donde ha ganado en cinco ocasiones. Aunque golpes magistrales ha dado por todos los campos del mundo,
golpes inolvidables, como aquel que recuerda Carlos Arias:
aquel golpe sobre una tapia y una piscina y entre los pinos en
un Open de Suiza que obligó a la dirección del campo de Crans-sur-Serre
a dos cosas: a hacer más alta la tapia para evitar que todos los aficionados
intentarán repetir el golpe en la Ballesteros's way y a colocar una
placa de recuerdo. Pero, si en la competición individual Seve
ha marcado un estilo propio, en la Ryder Cup su presencia desde 1979 y sobre todo a partir de
1983, ha sido el revulsivo que cambió el discurrir de esta competición.
Aquella edición fue la primera vez en muchos años que Europa plantaba cara a EE.UU. Todavía se recuerda el extraordinario golpe que Seve realizó con una madera 3, desde un bunker situado a
casi 200 metros del green en su match contra Fuzzy Zoeller en el PGA National en Palm Beach. Sin lugar a
dudas, el triunfo en 1985 fue muy emotivo, pero quizá lo más significativo
fue la reválida del 87 en suelo americano. Sin duda, allí se confirmó un
cambio radical en el Golf Mundial. Los europeos demostraron que el golf era algo más que el
Circuito Americano. Prueba de ello fue que después de este triunfo conseguido
en Ohio, en los siguientes 7 Masters disputados, 6
chaquetas vinieron a Europa. Algo impensable anteriormente. Estas victorias de Europa sobre EEUU
hicieron que las posteriores ediciones de la Ryder Cup alcanzaran dimensiones verdaderamente espectaculares,
por eso Severiano tuvo especial empeño en que esta
competición se celebrara en España -hasta entonces siempre se jugaba en
terreno inglés-. Por fin, el sueño de Seve se hizo
realidad y la Ryder Cup
de 1997 se jugó en la Costa del Sol. El propio Ballesteros fue capitán del
equipo europeo que venció merecidamente al conjunto estadounidense. Esa Ryder muchos la recuerdan como la Ryder
de Seve, la victoria de un verdadero equipo ante
las grandes individualidades americanas. Apoyándose en ese espíritu de equipo, se ha creado el Seve Ballesteros Trophy. O
dicho en otras palabras: Europa Continental versus Gran Bretaña e Irlanda. Algo
parecido a los enfrentamientos que hubo en los años 70. Precisamente en uno
de ellos, disputado en The Belfry,
Severiano en un match contra Faldo,
ejecutó uno de los golpes más espectaculares que se recuerdan en The Brabazon al alcanzar desde
el back - tee, el green
del hoyo 10, un par 4 flanqueado por un arroyo. Desde aquel día, el hoyo más
espectacular del recorrido tiene nombre: The
Ballesteros Hole. En 1989 fue galardonado con el Premio Principe de Asturias de
los Deportes. En Diciembre de 2006, Seve anunciaba que se pasaba al Champions, el Circuito Senior de los Estados Unidos cuyo primer requisito es haber cumplido los cincuenta años. Me aburría sin competir pero tampoco tenía motivación ni ganas de seguir. Me entrené muy poco y me fui en mayo a jugar a Alabama. Me reencontré con lo que menos me gusta, los viajes, la soledad del hotel anónimo, las horas muertas... No me sentí nada bien, no disfruté, y eso fue lo que me faltaba para decidirme. Terminé el último, empatado, eso sí, como en el primer torneo que jugué, pero acabé con birdie en el 18. Y tomé la decisión definitiva en el avión de vuelta, en el viaje, lo que duró ese viaje.... En Julio de 2007, después de 33 años de profesionalismo, Seve
anunciaba en Carnoustie, (Escocia) su retirada definitiva del
golf, ...ha sido la decisión más complicada de toda mi vida...
Durante unos meses había algo confuso dentro de mí, una lucha interna.
Mi cabeza decía 'creo que debes retirarte' pero mi corazón me decía
que lo mejor era seguir jugando y compitiendo, confesó. El
golf me ha dado tanto que es realmente duro devolverle incluso el
25 por ciento de lo que yo he obtenido de él. Me siento una
persona muy, muy afortunada y muy agradecida por todo lo que me ha
pasado en estos treinta años. El golfista se separó en diciembre de 2004 de su mujer, Carmen
Botín, hija del multimillonario de Puente San Miguel, Emilio Botín,
con la que tiene tres hijos, Javier con 16 años ya era handicap 0
en el 2007, Miguel y Carmen. En 1999, con motivo de la ceremonia de entrada de Severiano en el Hall of Fame, Lee Trevino puntualizó: Cada generación tiene un golfista que es un poco mejor que el resto. Ballesteros es uno de ellos, en un campo de golf lo tiene todo y todo quiere decir: toque, poder, conocimiento, valor y carisma. Seve había ganado tres Open Británico (1979, 1984 y 1988), dos Masters de Augusta (1980 y 1983) y tres Ryder Cup (1985, 1987 y 1995). Su influencia sobre la evolución del golf en España y en toda Europa ha sido descomunal. Ninguna figura individual ha tenido tanto peso. El mejor resumen de esta reseña, lo expresó Ben Crenshaw cuando dijo: Seve juega golpes que incluso yo no puedo visualizar en
mis sueños.
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Palmarés Deportivo |
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1974 |
Campeonato Nacional para sub-25 |
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1975 |
Campeonato Nacional para sub-25 |
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1976 |
Open de Holanda |
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1977 |
Open de Francia |
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1978 |
Martini International (Inglaterra) |
|
1979 |
Open Británico |
|
1980 |
Open de Madrid |
|
1981 |
Campeonato
PGA Australia |
|
1982 |
Open de Madrid |
|
1983 |
Sun Alliance PGA
Championship |
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1984 |
Open Británico
|
|
1985 |
USF and G Classic (EEUU) |
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1986 |
Dunhill British Masters |
|
1987 |
Suze Open
(Francia) |
|
1988 |
A.P.G. Larios |
|
1989 |
Cepsa Open de Madrid |
|
1990 |
Open de Baleares |
|
1991 |
Chunichi Crowns (Japón) |
|
1992 |
Dubai Desert Classic |
|
1993 |
|
|
1994 |
Benson and Hedges International Open (Inglaterra) |
|
1995 |
Tournoi Perrier, por equipos
(Francia) |
|
1997 |
Ryder Cup
(Capitán del Equipo Vencedor) |
|
2000 |
Seve Ballesteros Trophy |
|
Galardones |
|
1976 Mejor
Deportista Masculino |
|
Distinciones dentro del mundo del golf |
|
Golf Writers Trophy |
1979, 1984, 1991 |
|
Johnny Walker Golfer Of The Year |
1986, 1988, 1991 |
|
Vardon Trophy |
1976, 1977, 1978, 1986, 1988, 1991 |
|
Ebel Golfer of the Year |
1983 |
|
"International Personality of the
Year" |
1984 BBC TV SPORT |
|
Golf Magazine "All America
Trouble Play" |
1985 |
|
"Personalidad del Año" |
1988, 1989 (Francia) |
|
Golf Digest "World Player of the
Year" |
1988 |
|
Metropolitan Golf Writers Association
"Gold Tee Award" |
1989 |
|
World Golf Hall of Fame |
1997 |
|
Key to the City of Augusta |
1999 |
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Bibliografía |
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Libros y Artículos |
|
25
años y un mundo. Carlos
Arriba. El País, 19/11/2007 |
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