Gerardo de Alvear
Castillo de Siete Villas, 1887 - Madrid, 1964

 

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Bibliografía
Biografía


 

 

Comenzando el siglo XX en Cantabria el panorama pictórico se caracteriza por una sensible pobreza. Pervive aún el academicismo decimonónico, tanto en la corriente costumbrista como en la paisajista, que había contado en nuestra región con pintores tan destacados como Agustín Riancho o Casimiro Saínz. Con grandes dificultades, una serie de artistas en desacuerdo con el ambiente periférico se trasladan al extranjero, formándose y exponiendo en ambientes de miras más amplias.

Durante la primera mitad del siglo XX destacan tres pintores con estilos muy diferentes entre sí, a los que une el deseo de no dejarse llevar por los gustos de la burguesía tradicional: Francisco Iturrino (1864-1924), María Blanchard (1881-1932) y José Gutiérrez Solana (1886-1945) que aunque nacido en Madrid se considera un pintor cercano a Cantabria. Junto a estos artistas más innovadores existen varios pintores ligados a la estética tradicional, que sin embargo en determinados momentos de su carrera se dejan influir por corrientes más vanguardistas. En este grupo destacan artistas como Ricardo Bernardo (1897-1940), Pancho Cossío (1894-1974) y Gerardo de Alvear (1877-1964).

Alvear mantuvo su pintura dentro de los cánones tradicionales, aunque sirviéndose de elementos tardoimpresionistas de tonos fauvistas y una técnica suelta y colorista, como en "Buenos Aires lluvioso". En sus primeros años hace esfuerzos para conocer y divulgar la identidad de Cantabria como también haría Ricardo Bernardo y algún otro.

Nacido en Castillo de Siete Villas en 1887, abandona la carrera de leyes para dedicarse a la pintura. Realiza estudios en la Escuela de San Fernando de Madrid donde toma clases de conocidos pintores como Cecilio Pla, Joaquín Sorolla y Emilio Sala, quienes le educaron en las premisas del impresionismo levantino. Gracias a una beca que obtiene de la Diputación de Santander, durante el período que va desde 1910 a 1915 viajará por Francia e Italia, donde se inicia en la técnica del fresco. Estos conocimientos los aplicará en Santander donde acomete su faceta de muralista, decorando, con temas de inspiración mitológica, el desaparecido teatro Pereda en 1915 y la mansión Pardo en 1918 y, fuera de Cantabria, realiza el altar de la Iglesia de San Mateo en Cáceres.

Está en la relación de artistas e intelectuales que se exiliaron a América pero en realidad su viaje a Argentina se debe a un encargo de la Junta de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores Español, lo que sí es cierto es que, se debe suponer que por el estallido de la Guerra Cívil española, su estancia se prolongará hasta mediados los años cincuenta.

Llegará a Buenos Aires en 1935. Comienza a trabajar como profesor de dibujo y pintura en la Escuela Raggio y de 1936 a 1938 en la Academia Nacional de Bellas Artes; da conferencias sobre pintura española y, a partir de 1938, se pueden leer colaboraciones suyas en artículos que publica el periódico La Prensa, tratando siempre temas relacionados con las artes plástica. Es en Argentina cuando Alvear pinta lo más significativo de su obra donde destacando como retratista y autor de paisajes urbanos. Tras una larga estancia en tierras americanas, se establece definitivamente en Madrid en 1956, desde donde viaja constantemente a Santander y Alicante hasta su muerte, en Madrid, en 1964.

Su vinculación a Santander es constante como lo demuestra el hecho de su estrecha relación a la historia del Ateneo de Santander. Allí expondría por primera vez el año de su fundación, 1914, año que regresa de sus viajes por Italia y Francia. En 1921 fue nombrado presidente de la Sección Artes Plásticas y expuso en sus salas antes y después de su vuelta de Argentina donde permaneció entre los años 1935 y 1950. Se conservan cuatro óleos y una acuarela. El pintor Ricardo Bernardo (Solares, 1897-Marsella 1940) tuvo en el Ateneo la oportunidad de darse a conocer y expuso en sus salas en varias ocasiones hasta su marcha a Francia. La institución posee cuatro lienzos suyos entre los que se encuentra el retrato «Teresa».

Ataulfo Argenta

del Río

Marqués de Valdecilla

En su obra se distinguen dos periodos nítidamente diferenciados. El primero, su formación, que abarca hasta la década de los veinte. La primera producción de Gerardo de Alvear, por empuje de las pujantes escuelas costumbristas de principios del siglo XX, trata temas de etnología popular, con un dibujo muy preciso y oscuro cromatismo, para irse decantando hacia una pintura más suelta y colorista. Parte importante de su trabajo se plasma en retratos académicos, en los que supo captar con maestría la personalidad de su modelo.

Y un segundo período, el de su madurez, que comienza en los antes citados años veinte y que ya no abandonará hasta su muerte. Pese a que, a primera vista, todo el mundo le suele encasillar dentro del movimiento impresionista, se trata, en realidad, de un pintor realista evolucionado, que, partiendo de la observación del trabajo de los grandes maestros del impresionismo, principalmente Edouard Manet y Auguste Renoir, evoluciona técnicamente, comprometiéndose con el postrealismo.

En los últimos años de su vida toma del natural tanto el paisaje cántabro -con especial preferencia por la bahía de Santander-, como el levantino. Captó sabiamente, con técnica impresionista y una gama fría y luminosa, la condición atlántica de las costas de su tierra. Alvear, que mantuvo su pintura dentro de los cánones tradicionales, supo sin embargo servirse de elementos tardoimpresionistas de tonos fauvistas y una técnica suelta y colorista.

En el retrato del músico cántabro Ataulfo Argenta, retrato que pinta a su vuelta a España desde Buenos Aires, la técnica que utiliza tiene una raigambre claramente impresionista, que dota al cuadro de un aspecto suelto y abocetado característico de la última etapa de Gerardo de Alvear.

Leopoldo Rodriguez Alcalde ha destacado la maestría en el ejercicio del retrato de Gerardo de Alvear, que "cooperó al inmediato crédito de que disfrutó el artista dentro y fuera de Santander". Alvear no se dejaba invadir por la minuciosidad favorecedora y sus protagonistas aparecen cercados de un sutil núcleo que calificaríamos de misterio.

 

 

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Bibliografía

Gerardo de Alvear. Catálogo Sala de Exposiciones de la Dirección General de Bellas Artes. (1962)
El mar en el arte del siglo XX en Cantabria Fondos del Museo de Bellas Artes, Santander. Abril, 1999
Universidad de Cantabria - Arte del siglo XX
El pintor Gerardo de Alvear María Ealo de Sa, 1989
MasDeArte

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Biografía iniciada:
6.Julio.2000

Ultima Actualización
1.Diciembre.2006

 

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