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Hermilio
Alcalde del Río es uno de los más importantes arqueólogos cántabros y, pese a
ello, no será solo recordado por su herencia arqueológica. Se trata de un
hombre polifacético que llegó a ser alcalde de Torrelavega, que fue
reconocido por su literatura costumbrista y que destacó en el aspecto
educativo a través de la creación y dirección, durante cincuenta años, de la
Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega. En el Centro de Investigación y
Museo de Altamira de Santillana del Mar se conservan 21 dibujos originales
realizados por Alcalde del Río representando los polícromos de Altamira que
fueron donados al museo por sus hijas. Realizó
un importante trabajo de investigación sobre el arte paleolítico superior en
Cantabria entre los años 1903 y 1913. Herbert Wendt le consideraba 'uno de
los primeros espeleólogos de España con sentido científico', pero fue algo
más que todo esto y su nombre figura, con incuestionable derecho, en los
estudios de las obras clásicas de las principales cuevas españolas existentes
entonces en la región cantábrica y que patrocinó y publicó el Instituto de
Paleontología Humana de París, junto a nombres tan ilustres como los de los
prehistoriadores Henri Breuil, Emile Cartailhac, Lorenzo Sierra y Hugo Obermaier. Su 'afición' a la arqueología se debió al contacto que mantuvo con prestigiosos prehistoriadores cántabros y extranjeros que acudieron a estudiar las cuevas de Altamira y que le descubrieron este fascinante mundo del estudio de tiempos prehistóricos. Se puede decir que su actividad arqueológica nace en 1902 cuando acompaña a Augusto González de Linares a visitar Altamira. Dominado por su afición, en 1903 comienza una serie de localizaciones de gran número de cuevas en Cantabria con arte rupestre como Hornos de la Peña en Tarribas (San Felices de Buelna), Covalanas en Ramales de la Victoria, La Haza, Santián, Las Aguas, La Clotilde, La Meaza y los grabados rupestres de El Pendo. También trabaja en el oriente asturiano, donde localiza los conjuntos de pinturas y grabados de El Pindal, Mazaculos II, El Quintanal y La Loja. Junto a H. Obermaier y P. Wernert descubre la parte occidental de la cueva de La Pasiega (galería C) en 1911. Con todo ello elaboró numerosos estudios sobre el arte rupestre. Junto con el sacerdote Lorenzo Sierra iniciaron una labor de prospección que ha hecho que se conozcan más de noventa yacimientos del Paleolítico Superior en la Cornisa Cantábrica, de ellos cincuenta en la provincia de Cantabria. En
1903 descubría en la zona de Puente Viesgo una cueva con gran cantidad de
materiales estratigráficos que son los que permiten establecer la sucesión
cronológica de las formaciones rocosas y el ciclo evolutivo de la Tierra. Se
trataba de la cueva de El Castillo que se ha convertido en uno de los
enclaves paleolíticos más relevantes del mundo y constituye el conjunto
arqueológico más completo del Paleolítico europeo. Contiene la mejor
secuencia del asentamiento humano desde el Paleolítico Inferior. Su
descubrimiento conmocionó el conocimiento que hasta el momento existía sobre
el Paleolítico, ya que aportó una completa información seriada sobre más de
150.000 años de poblamiento a través de 25 niveles estratigráficos que
alcanzan una altura aproximada de 20 metros, y que se corresponden con las
sucesivas etapas de habitación humana, desde el Achelense -Paleolítico
Inferior- hasta la Edad del Bronce. Es
por ello que la cueva de El Castillo se ha convertido en una estación
obligatoria para quienes se dedican a estudiar la historia de la humanidad,
ya que permite estudiar, de una forma sistemática y continuada, las distintas
fases y culturas del Paleolítico -el Inferior y, en particular, el Medio y
Superior-, lo que hace que este yacimiento haya servido de base para
establecer la cronología de todas las cuevas prehistóricas europeas.
Tan
impresionantes fueron los resultados que atrajeron la atención del Príncipe
Alberto I de Mónaco (1842-1922), un gran estudioso y aficionado a la
Oceanografía, la Antropología, la Paleontología Humana y la Prehistoria. En
1906 y en 1909 se rubricaron sendos contratos de colaboración, por los que
Alcalde del Río se comprometía a desarrollar una serie de excavaciones que
financiaba el Príncipe. Los materiales recuperados serían depositados en un
museo local. En
1910, el Príncipe Alberto, apoyó la creación del Instituto de Paleontología
Humana que se ubicó en París y a través del cual se canalizaron los apoyos del
príncipe a Hermilio. En
1904 comenzó a trabajar en Altamira las que se consideraron las excavaciones
más importantes de las realizadas hasta la fecha. La importancia de las excavaciones de Alcalde del Río en Altamira es que se trataron de las primeras excavaciones en un lugar Paleolítico en las que se dirigieron de una manera realmente metódica. El volumen de información aportado por la investigación de Alcalde del Río es enorme y en 1906 publicó sus observaciones y métodos en el libro Las pinturas y grabados de las cavernas prehistóricas de la provincia de Santander donde habla de cuevas como Altamira, Covalanas, Hornos de la Peña, Castillo y más. Es en este libro donde por primera vez se acuñó para la mágnifica bóveda decorada de Altamira el sobrenombre con el que será conocido en adelante: Capilla Sixtina del arte Cuaternario. En adelante colabora en otras publicaciones como Les cavernes de la région cantabrique (Espagne) en 1911 junto a H. Breuil y L. Sierra. Esta última obra sigue siendo hoy un trabajo esencial sobre arte rupestre paleolítico en la Región Cantábrica. Alcalde participa en la fundación de la Real Sociedad de Historia Natural junto con Lorenzo Sierra y Jesús Carballo. |
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Bibliografía |
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Hermilio Alcalde del Río. Biografía de un prehistoriador
de Cantabria. Benito Madariaga.
Edición Ayto. Puente de Viesgo |
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